Me acuerdo de las discusiones con un profesor de Ingeniería del Software que después de explicar la diferencia entre industria y taller artesanal preguntaba que al respecto si el desarrollo de software en Sevilla (donde nací, estudio, trabajo y sobrevivo) desde nuestro punto de vista, ¿es artesanía o industria?.
Mientras que mi profesor defendía que era industria porque se usaban frameworks, paquetes y demás componentes reutilizables (y tiene razón), yo mantenía (y mantengo) que es un enorme taller de software a medida, totalmente personalizado y siempre orientado al cliente, nunca al producto. Aquí no desarrollamos ninguna idea, ningún producto que vender de forma masiva e imponer en el mercado. No se fomenta la creatividad y siempre encorsetados a los deseos caprichosos de un cliente que por lo general no tiene ni idea y no acepta recomendaciones porque cree que le van a engañar.
Y ahora en tiempos de crisis que hasta los clientes más caprichosos se hacen necesarios haríamos bien en dejar de mirarnos el ombligo y reinventarnos para salir adelante. Bien es cierto que esto no se hace de la noche a la mañana, pero como llevamos ya varios años de retraso habrá que comenzar ya para ir recortando camino.
Como una idea no se desarrolla de la noche a la mañana (y menos a amortizarla y ver el necesario ROI) no hay que volcarse al 100% en el cambio de rumbo, pero hay que dedicar un porcentaje del tiempo a tratar de sacarlo adelante y tener algo en lo que dedicar los tiempos muertos del personal y aprovechar su potencial mientras cambian de proyecto.
Así que habrá que poner también énfasis en mejorar el proceso de desarrollo para que los proyectos sean rentables y poder subsitir hasta cambiar el modelo de negocio y/o hacer que este modelo sea viable.
Visión desde las alturas
Yo me pongo en la piel de un empresario y lo evidente es pensar que se monta una empresa para que sea un negocio. Esta es la idea inicial y la que sigue es que cada vez ofrezca más rendimiento (dividendos). Pero esto no puede tender hasta el infinito y más allá y menos si no se gestiona bien y se mira sólo desde un lado del espejo.
1) Lo primero que hago es tener salarios bajos para que el margen de beneficios sea mayor. Esto es lo que se estila, en unos sitios más que otros.
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2) Después me puede venir una voracidad gestora me lleve a coger/ofertar todos los proyectos que se me pongan a tiro, está claro a más ofertas más posibilidad de proyectos y más negocio que me de mayores ganancias.
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3) Ya tengo en marcha mi negocio y ahora toca poner en marcha acciones ejecutivas porque después de las malas decisiones anteriores se me desvían las estimaciones de los proyectos y entramos en pérdidas. No importa que haya sido por una mala estimación, mala planificación, mala ejecución, baja cualificación, baja productividad o simplemente porque hay que adaptar la oferta a un importe aún a sabiendas de que no vamos a poder cumplir. Pues que se echen todas las horas extras que hagan falta (hay algunas auténticas trituradoras de carne).
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Esto es todo por hoy, ya le daré un repaso a los departamentos de desarrollo.
Tengo que decir que nada de esto lo he sacado de ningún tratado ni estudio de ningún tipo, sólo de mi experiencia, la observación y un poco de sentido común (el menos común de los sentidos, un defecto del que tampoco me libro
).

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