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ene
07
2012

El fracaso del sector del desarrollo de Software (III): Optimizar la formación.

La formación, uno de los valores intangibles de nuestra profesión. Pero la formación bien entendida, la formación útil, la que sea aplicable, de la que se saque provecho y no la que poner en un curriculum para adornar, a destiempo o mal enfocada.

Normalmente el tiempo dedicado a la formación es en horario fuera del propiamente laboral lo que hace que sean jornadas agotadoras que te impiden tener la lucidez y la concentración necesaria permanecer atentos durante 5 horas o más y que las explicaciones dadas no caigan en saco roto.

Primer error: Poner los cursos a continuación del horario laboral.

Por lo general la empresa no considera la formación como una inversión, sino como un gasto al que ni por asomo se les puede unir las “perdidas” por ser en horario laboral, pero seamos coherentes, 7 u 8 horas de trabajo, 5 de curso con una 1 entre medio para almorzar y desplazarse, 1 hora por desplazamiento a/desde casa, 1 hora para cenar y ducharse, 1/2 hora para ponerte en marcha por la mañana y 1 hora para disponer de nuestra vida hacen un total de 18 horas y media, con un total de 5 horas y media para dormir …, a mi que me diga alguien que puede rendir en estas condiciones y así durante toda la semana. Y rendir no sólo es rendir en en el puesto de trabajo, es aprovechar el curso.

Así que si el personal de la empresa necesita formación para acometer un proyecto con tecnología nueva o desconocida debería estar presupuestado en los gastos del proyecto la formación en horario laboral. O si no se quiere incluir en los costes del proyecto se deberían incluir como parte de la bolsa dedicada a la expansión empresarial y nuevos mercados ya que servirá para ampliar el campo de actuación de nuestra empresa.

Primera solución: Está claro, cursos de formación a primera hora de la mañana en horario laboral.
Contras Pros
  • Asumir el coste de la formación y el tiempo dedicado o buscar partida presupuestaria donde reubicar el coste.
  • Trabajadores/alumnos descansados.
  • Aprovechamiento 100% del tiempo.
  • Tardes libres para repasar/estudiar/aplicar los conocimientos adquiridos.
  • Amortización del gasto de organizar el curso.

Ya sabemos como organizar un curso y ahora habría que saber cuando. ¿A cuantos cursos hemos asistido sobre materias con las que no trabajamos ni vamos a trabajar en breve?, ¿cuantos han sido provechosos?. Seguramente muchos y ninguno (contestaciones por orden).

Segundo error: Imponer cursos sin aplicación a corto plazo.

Los cursos deben planificarse con un fin, los cursos fuera de una linea de tiempo lógica sólo deberían ser de carácter voluntario que ya es una predisposición lógica para su aprovechamiento.

No hay que darle muchas más vueltas para ver la solución al error.

Segunda solución: Cursos de formación obligatorios dentro del marco de un proyecto o desarrollo.
Contras Pros
  • Necesidad de agilizar el proceso de preparación de los cursos.
  • Implicación de los alumnos con el aprendizaje del que va a depender su trabajo inminente.
  •  Utilizar la presencia del tutor para abordarle con preguntas específicas del proyecto venidero.
  • Información fresca al empezar el proyecto.

Y en este punto debemos poder gestionar este contra que vemos en nuestro que hacer diario.

Cuando hablo de departamento es por concentrar las tareas, dependiendo del tamaño de la organización puede ser desde varias personas a una sola a tiempo parcial.

Segunda medida que tomaría: Dotar a la empresa de un departamento planificación de formación.

Tareas de las que sería responsable:

  • Estar al día de los movimientos de la empresa en cuestión de inicio de proyectos y rotación del personal.
  • Trabajar junto al departamento de investigación e innovación para la gestión de tutores internos o externos, temarios y duración óptima de los cursos.
  • Gestión del aula y fechas.
  • Mantener la base de datos de formación recibida por el personal y garantizar los pre-requisitos formativos para cada materia.

Beneficios:

  • Garantizar los pros de las dos soluciones anteriores.
  • Agilizar el proceso de formación integrándolo de manera natural y fluida dentro de la planificación general de la empresa.

¿Cómo debería ser un curso?

De todo esto que he soltado la característica principal es orientar un curso a que sea lo más útil posible, así que hay que huir de lo que pueda entorpecer y buscar su eficiencia.

  • Garantizar que los asistentes tienen los conocimientos mínimos requeridos para no ralentizar el discurrir del curso incluso poniendo en peligro la consecución de los objetivos del grupo.
  • Hacer incapié en la parte práctica dejando tiempo suficiente para realizar los ejercicios y entregar la solución si no se han conseguido en dicho tiempo para continuar el ritmo de la clase.
  • La parte práctica debe ser un conjunto continuado de partes de un ejercicio global que tenga un objetivo visible al final del curso.
  • Con una previsión se pueden hacer cursos que se conviertan en un arranque de proyecto tutelado, con lo que el temor de la empresa a perder horas de trabajo se disminuye.

Si me encuentro con ganas terminaré “organizando” a mi manera el departamento de desarrollo, pero es que me aburren estos temas que no voy a aplicar nunca (porque no tengo una empresa).

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